Los matices de la paz trumpista
Obsesionado con ganarse un día el Nobel de la Paz, Donald Trump asegura haber acabado ocho guerras en este primer año de su regreso a La Casa Blanca. Lo ha escrito en sus redes, lo repite de viva voz en cuanta oportunidad tiene y ha llegado a autoproclamarse como pacificador renombrando incluso el Instituto de Paz de Estados Unidos en su honor. El asunto es que muchos de sus pactos se acercan más a ceses del fuego, en algunos casos ya interrumpidos, que a acuerdos de paz que pongan fin de manera permanente a disputas generacionales.