La obsesión por hacer política
Hoy en día todo el mundo quiere hacer política. Los estudiantes no acuden a la universidad, porque dedican sus horas docentes a hacer política en forma de huelgas y activismo. Los profesores aprovechan sus clases para defender sus ideas políticas personales. Los periodistas se sirven de las tribunas públicas de las que disponen para promover las opciones políticas que consideran más convenientes. Por supuesto, los políticos entregan todo su tiempo a politiquear, que no es ni mucho menos lo mismo que gestionar la cosa pública de la mejor manera posible, lo cual debería ser su verdadero y único trabajo. ¡Todo el mundo hace política! Uno se sube a un taxi y el taxista le suelta un mitin que ni Gaitán en sus buenos tiempos. Va caminando por la calle y la asaltan simpáticos individuos que quieren convencerle a uno de esto o de aquello, dándole un panfleto y aprovechando la ocasión para solicitarle una ayuda económica para la causa.