Wicked: La fidelidad no es suficiente
Es interesante analizar cuáles musicales calan en la cultura general y cuáles no. Creo que es imposible argumentar en contra del impacto que el musical Wicked tuvo en la cultura popular cuando debutó en los años 2000. Su canción más popular, “Defying Gravity”, fue transformada –adaptada– por Disney para su canción hit “Let It Go” (“Libre soy” en español) en la película animada Frozen, que dominó los primeros años de los 2010. Wicked, además, es completamente responsable de una gran tendencia de los 2000 y los 2010: las adaptaciones desde la perspectiva del villano de una historia clásica. La propia Frozen es un ejemplo de ello, pero también existen muchas otras versiones de este tipo de relato, en el que nos posicionamos desde la perspectiva de un villano y entendemos cómo puede llegar a ser el héroe de su propio relato. Nadie argumenta, entonces, que Wicked no sea importante culturalmente. Sin embargo, sí sostengo el argumento de que estas dos adaptaciones de Jon M. Chu del musical a la gran pantalla llegaron, quizás, demasiado tarde.